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Ya sabéis que no soy mucho de andar explicando mis peripecias personales. Soy una persona muy tímida y creo que tampoco tengo una vida tan interesante como para ir contándola al mundo. Pero llevo unos días queriendo escribir estas 4 líneas. Hace unos meses, concretamente el pasado 27 de agosto, se suponía iba a ser uno de esos días para enmarcar. Era el día que mi pareja y yo habíamos escogido para darnos el Sí, quiero. Nos habíamos prometido el 25 de diciembre (fum, fum, fum) en una pedida súper íntima y romántica, con muchísimas velas y con nuestra Maca cómo testigo. No podía haberlo soñado más bonito.

Cómo muchos de vosotros empezamos con todos los preparativos de la boda. Buscar el lugar, el cátering, florista, vestido… en definitiva, todo. Aunque se pasan muchísimos nervios y a veces puede resultar un pelín estresante, recuerdo todos esos momentos con gran cariño. Los sábados de prueba de vestido junto a mi madre y mi tía, eran días mágicos, días de chicas con una sonrisa en la cara que duraba el resto de la semana.

Celebramos nuestras respectivas despedidas de solteros. Yo pasé un fin de semana junto a mis amigas, en la playa, practicando pádel surf (por fin!!!) con una sesión de spa, masaje y conociendo a mi pareja de baile, Dimitri de Pals ;)

Cómo todos los novios, teníamos mucho miedo al tiempo. Habíamos escogido una finca preciosa con unos jardines de ensueño y evidentemente queríamos poder celebrar toda nuestra boda en el exterior. Pero ¿Y si llueve? ¿Y si hace tramuntana? Por favor que nos haga buen tiempo… Ya tenía localizadas a las Hermanas Clarisas más cercanas para poder llevarles unos huevos y así asegurarnos el buen tiempo para esa noche.

Pero llegó un día, el 20 de julio concretamente y nos dieron la peor noticia de todas. La madre de mi chico, que estaba enferma, no iba a llegar con vida a la boda. Justo un mes antes todo nuestro mundo se derrumbaba. Ahora siento esos días cómo si nos hubiera arrollando un tren. No solo íbamos a sufrir la pérdida de un ser querido, nuestra boda se esfumaba también. Decidimos cancelar la boda, cómo os podéis imaginar no teníamos muchas ganas de fiesta. Nuestros proveedores se comportaron cómo lo que son, unos auténticos profesionales y no tuvimos ningún problema.

A partir de ese momento llegaron las semanas más duras de nuestras vidas. Semanas que debían ser de nervios y emoción pasaron a ser semanas de nervios pero de lo malos, de los que acaban por afectar la salud.

Y llegó el 27 de agosto y no llovió, no sopló el viento y fue una noche espléndida. Pero no me hubiera importado. No me hubiera importando tener el mayor diluvio de la temporada y tener que acudir al plab B, al C o al Z. No me hubiera importado, lo más importante era que ella hubiera podido acompañar a su hijo hasta el altar.

Cuando estamos organizado la boda nos preocupamos por el tiempo, por cómo organizar las mesas, por los detalles para que todo salga cómo tenemos pensado y nos ponemos de los nervios solo de pensar que puede llover o que las flores no son exactamente del color que habíamos escogido.

Yo solo os puedo dar un consejo: ¡no os preocupéis! Y ¿si llueve? Qué llueva. Bailad bajo la lluvia y disfrutad de vuestro gran día, de la gente que os quiere y que está a vuestro lado. Una boda es una celebración del amor. Del amor que sentimos hacía nuestra pareja, nuestra familia y amigos. Todo lo demás son detalles.

¡La Toscana! Tierra dorada, de luz y viñedos, de paisajes llenos de colinas verdes sin fin, de casas de piedra y buena comida. Esa atmósfera mediterránea que tanto nos gusta y buscamos en verano. ¿Y si transportamos su encanto a nuestra boda? Una boda llena de naturalidad y de estética relajada, de blancos románticos y elegantes verdes. ¿Te apuntas a nuestra pequeña escapada a la Toscana italiana? Un viaje que nos servirá de inspiración para ambientar y decorar nuestro gran día.

¡Pasaportes listos! La clave esta en encontrar un lugar para la ceremonia y el banquete que se encuentre entre campos o un bonito rinconcito alejado de la gran ciudad. Dónde reine la tranquilidad y la naturaleza, dónde ver una auténtica puesta de sol y qué mires dónde mires sea todo verde. Busca tu masia ideal y cumple tu sueño al más puro estilo Toscana italiana.

El blanco es el color predominante y que reina en la decoración de toda ceremonia con estilo mediterráneo. Un blanco puro, que tiene cómo fiel aliado el verde. Los dos mezclados crean esa combinación ideal entre la dulzura y la naturalidad. Pasillos de arcos, ramitas con flores blancas en las sillas, velos blancos y vaporosos en el altar, sillas de madera con cojines blancos, y muchas opciones más.

Hay alguien que no puede faltar en un día tan especial, y esa eres tú. ¿Cómo seria el look mediterráneo para una novia? Siéntete cómo una auténtica diosa romana vestida con un precioso vestido blanco, largo, recto y vaporoso, combinado con delicados bordados. Y apuesta por los ramos asilvestrados. Ramos con flores de colores claros y ramitas de olivo para darle volumen.

Y ahora viajamos hasta el momento del gran banquete. Un momento lleno de rincones y elementos que conseguirán transportarnos para crear ese ambiente. Una decoración dónde los colores predominantes vuelven a ser el blanco y el verde. El verde representado por la “flor” estrella de este 2016, el olivo. Una planta discreta y simple, pero a la vez tan elegante, fina y mediterránea. Convirtiéndose en nuestro mejor aliado para dar un toque muy romántico, y aportar naturalidad y color a las composiciones florales. Juega con él a crear largas guirnaldas y caminos de mesa, o si no quieres darle tanto protagonismo puedes utilizarlo en pequeños detalles como ramillas atadas en las sillas o encima del menú.

¿Hay algo más mediterráneo que una corona de olivo? Lleva el estilo de la antigua Roma también a tu postre favorito, la tan esperada tarta de boda. Una deliciosa tarta recubierta de fondant blanco y decorada con coronas o ramillas de olivo. Además no olvides una buena carta de vinos y un buen queso.

Y para finalizar, como ya sabéis, nos requetechiflan los pequeños detalles que encontramos en las bodas y en este post no podían faltar. ¿Y si sustituimos el confeti o los pétalos de rosas por hojas de olivo? ¿O transformamos el hilo del típico Seating Plan de tarjetas colgantes por bonitas ramas? Dos ideas muy originales que nos encantan y con las que conseguiréis ese toque natural y mediterráneo que tanto buscáis para la boda. ¿Quién se apunta a una boda en la Toscana?

 

Via: Pinterest

¡Y llegó! Hoy te sientes especial, llena de vida y no puedes dejar de sonreír. Estas sentada en medio de muchas miradas, eres tú el centro de todo, la protagonista. Te peinan, te maquillan, te pintan las uñas y te hacen la gran pregunta de si estas nerviosa ¿Nerviosa? ¡Muchísimo! Pero sabes que después del estrés, de los cambios de última hora, de las mil y una pruebas… Este instante, son las horas previas al enlace y tiene que ser tu momento de paz y tranquilidad. Todo saldrá cómo has soñado. Pero ¿Cómo vas vestida? La clave es llevar una prenda cómoda y fácil de quitar sin estropear el maquillaje y el peinado. ¡Y nosotras sabemos cómo estar la mar de cómodas! Los camisones o batas son las prendas ideales para llevar en ese instante previo a la boda y aquí os presentamos algunas opciones. ¡Tú, ponte cómoda y disfruta!

Siéntete una auténtica princesa con una dulce y bonita bata que llegue hasta los pies, o incluso un vestido. En este tipo de prendas, los tejidos semitransperentes son la opción de muchas novias. Sólo hace falta mirar las imágenes para ver lo finos, delicados y elegantes que quedan. Son una buena opción para todas esas novias que se casan en días fríos.

Un estilo que ha llegado con fuerza en las bodas y que nos tiene a todas enamoradas es el Boho Chic. Batas para novias finas con toques y bordados bohemios y hippies. La combinación entre la dulzura, los encajes florales y ese punto étnico de las hadas de los bosques. Un look muy natural. Una bonita combinación seria un dos piezas, con la blusa de la imagen y unos shorts vaporosos.

¿En qué boda no hay alguna prenda con tejidos de encaje? Lo encontramos en los detalles del vestido de novia, en la lencería, en la liga y también puede ser la tela elegida para nuestra bata. Una elección fina y sensual al mismo tiempo, con la que te sentirás cómoda y no pasaras nada de calor.

Y todo lo contrario al encaje encontramos los básicos y no por eso menos bonitos. Con sus lineas lisas, acabados rectos y colores suaves, consigues un look elegante y sofisticado, simple y a la vez romántico. La comodidad en persona.

¡Los kimonos! Cada vez son más las novias que eligen alejarse del clásico blanco y apostar por prendas con toques más divertidos y con mucho color, cómo los kimonos con estampados florales. Son románticos, frescos y ideales para esas bodas en días claros y llenos de luz. Esos días de primavera o verano en los que te apetece llenar de colores todos los rincones. Y si no eres mucho de estampados, puedes escoger uno de liso pero de colores vivos, cómo el rosa intenso de la imagen.

¡Un último detalle! Si sois de las que os gusta personalizar vuestras prendas y darle ese toque muy vuestro, podéis poner vuestro nombre o “La novia” en la espalda del camisón o bata, en la etiqueta del cuello o incluso en la percha. ¿Qué os parece?

 Via: Pinterest